Una casa vacía no esconde nada. Sin los muebles, cada marca en un zócalo, cada aro dentro de un gabinete y cada raspón detrás del refrigerador quedan a la vista. Y si hay una inspección al terminar el contrato, eso es exactamente lo que van a mirar.
Las superficies visibles son la parte fácil. Los pisos, las encimeras, los lavamanos y las ventanas se limpian porque se ven. Lo que define una limpieza de mudanza son los lugares que hasta la semana pasada estaban tapados por algo.
Gabinetes, cajones y clósets por dentro. Con los estantes vacíos, las migas, los aros pegajosos y el polvo de las esquinas son lo primero que ve quien abra una puerta. Todos se limpian por dentro, incluido el estante de arriba.
Electrodomésticos, por dentro y por fuera. El horno, el refrigerador, el microondas, y también los costados y el piso debajo de ellos, que suelen venir acumulando desde que se instalaron. Los baños reciben el mismo trato: detrás del inodoro, la parte de abajo de la tapa, los rieles de la puerta de la ducha.
Y después los detalles que se leen como descuido si se saltan: zócalos y molduras en todo el perímetro, marcos y manijas de puertas, interruptores de luz y su contorno, y la parte de arriba de puertas y ventanas. Nada de eso toma mucho tiempo. Todo eso se nota cuando no se hizo.
La otra mitad del trabajo es el momento. Una limpieza de mudanza ocurre en una ventana corta: después de que sale la última caja y antes de la revisión o de que llegue el próximo inquilino. Agendarla según la fecha de entrega, y no meterla donde haya hueco, es buena parte de lo que la hace funcionar.
¿Se muda dentro o fuera de Stamford, Connecticut o de las ciudades vecinas? Llame al (203) 219-6712 y dígannos su fecha de entrega.
